jueves, 19 de febrero de 2015

Las salidas profesionales del Trabajo Social.

La entrada de hoy está hecha especialmente para aquellas personas que quieran empezar a estudiar Trabajo Social o para aquellos que están ya en la carrera y aún no saben qué van a hacer cuando acaben.
Los estudiantes de Trabajo Social (y la sociedad en general) al principio solemos pensar que nuestra única fuente de empleo es trabajar en un centro de Servicios Sociales, es decir el ámbito público (trabajar para el Estado). Debo dar gracias a Dios porque esta realidad no sea así ya que si las cosas siguen por el camino que van pronto se nos borrará del mapa al menos en ese ámbito. Ahora daré algunas claves para ver como evitar esta situación.
Al estudiar Trabajo Social lo primero de lo que te das cuenta es de que nadie fuera de la profesión conoce a ciencia cierta de qué somos capaces. Todavía hay gente que cree que somos esos que se llevan a lxs niños cuando los padres los cuidan mal, tópicos que hay que  desmentir. En la carrera no paran de repetirnos que nos tenemos que consolidar como profesión, que nos tenemos que hacer valer, ¿y cómo hacerlo? Esa es la cuestión.
Reuniendo lo que me han dicho unos cuantos profesores y mi visión (tras haber hecho prácticas y estudiado un poco sobre el tema) y opinión es haciéndonos fuertes.
Bajo el lema de "la unión hace la fuerza" considero que para hacerse fuertes hay que funcionar como bloque. Existe la marea blanca, en la cual todos los médicos salen a manifestarse cuando ven vulnerados sus derechos. Y también existe la marea naranja (seguro que conocida por muy pocos) en la cual supuestamente los trabajadores sociales salen a defender también sus derechos. Así por encima, diría que a las convocatorias de marea naranja acuden entre el 25% y el 30%, y no creo que vaya mucha más gente. ¿Y por qué los T.S. no defienden sus derechos? ¿Porque son tontos? Puede ser, y también porque hay muchos que están aburguesados y tienen miedo a perder su empleo. Es decir, se pasan por el forro el Código Deontológico del Trabajo Social, al cual os invito a echar un vistazo. Cuando una persona trabaja contratada por otra a veces se ve obligada a cumplir con la "normativa de la empresa", pero nunca debemos de olvidar que nuestro interés son las persona, y velamos por su bien, aunque tengamos que perder el empleo por causa de esto. Debo decir que hay muchos trabajadores sociales incompetentes (al igual que hay maestros, médicos etc. que no valen para su profesión), debemos no ser de ese grupo, sino de el grupo de los T.S. entusiastas de los que todo el mundo habla bien, a los que todo el mundo recomienda (como ese profesor que tuviste en 3º de la ESO que era tan genial, con el que no te hacía falta ni estudiar y el cual nunca olvidarás por su forma de dar las clases) Así debemos ser.
No me gusta hablar de cosas que oscilan y pululan en la nubulosa de la teoría y la palabrería, así que a parte de acudir a las manifestaciones de la profesión doy otro aporte aún más importante: Ser el mejor T.S. del mundo. Con ello quiere decir que no perdamos las ganas de aprender, que siempre podemos aprender, todos los días. El esfuerzo y las ganas tienen que ser nuestro motor ya que muchas veces las personas a las que atendamos carecerán justamente de esto. Toda persona a la que atendamos podrá mejorar su situación en algo siempre que quiera y que le llevemos la orientación adecuada. Es nuestra obligación lograr que las personas al recibir nuestros servicios no se vayan de manos vacías, tenemos que haber valido la pena. Es clave recordar que no somos representantes de una institución, sino representantes de las personas ante las instituciones.
Esto también tenemos que hacerlo notar de cara a otros profesionales, nuestro criterio tiene que ser único e insustituible por simples suposiciones de cualquier persona con buena voluntad. Ni somos administrativos, ni somos una máquina tira dinero, ni un grupo de ayuda, somos T.S.
La clave del T.S. es el empoderamiento de las personas tenemos que ser necesarios mientras intervenimos, pero también llegar a ser prescindibles como señal de que las personas son capaces de hacerse cargo de sus propias vidas. El empoderamiento no es una labor facil, pero con ganas tanto de la persona como del profesional, se puede.
Algunos recursos de empoderamiento son:
-A la persona sin trabajo: ayudarle a mejorar sus cualidades para poder encontrarlo, tanto de obtención de formación como de mejora de las formas de hablar y de comportarse.
-A la familia con problemas con los hijos: ayudarles a resolver los problemas escuchando a los menores y ayudando a los mayores a fijar pautas y normas claras, posibles y flexibles.
-A la persona alcohólica, toxicómana, ludópata, etc: Ayudándole a mejorar su relación con su adicción, y atendiendo de forma especializada esta situación.
-A la mujer maltratada: ayudándole a recuperar su vida, su dignidad, su seguridad y sus ganas luchar, manteniendo a raya a su maltratador.
-Al maltratador: reorientando su conducta, ayudándole a lograr buenos hábitos y a empezar de nuevo.
-A la persona con alguna discapacidad: Adaptándo su casa, encontrándole lugares y redes a las que acogerse y que le representarán, y haciéndoles ver (a los que no tienen graves demencias) que pueden hacer una vida normal. Y a los que las tienen hacerles estar lo mejor posible.
(Y podría seguir así con innumerables casos)

Como se puede apreciar, un trabajador social puede llegar a atender a infinidad de personas diferentes, y es que hay un montón de puestos de trabajo para un T.S: en Servicios Sociales Generales, en Servicios Sociales especializados (SEAFI, UCA, etc.), en ONG, en empresas, en Hospitales, en Viviendas Tuteladas, En centros residenciales o casas de días, en centros ocupacionales, en laboratorios de diseño de productos para uso de personas de a pie, teóricos que escriben en base a la práctica y prácticos que trabajan en base a la teoría,  algunos tienen sus propios despachos atendiendo a su propia cartera de clientes. El trabajo social puede ser tanto público como privado, el jornalero es digno de su salario.





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